Ansiedad en la infancia y la adolescencia

Como adultos, algo estaremos haciendo mal cuando se ven los niveles de prevalencia de la ansiedad en la infancia. Es momento de parar y revisar qué ocurre y, sobre todo, cómo podemos ayudarles.

 

El problema de la ansiedad en la infancia


Antes de caer en alarmismos, muy alejados de lo que es siempre nuestro objetivo, conviene empezar por diferenciar entre trastorno de ansiedad en la infancia y la manifestación de síntomas de ansiedad.

 

Recordemos que, el miedo es una de las emociones básicas del ser humano, imprescindible para alertarnos sobre posibles peligros. Por tanto, es normal que los peques sientan temor ante situaciones desconocidas o cuando el resultado de su acción no es el que esperaban.

Pero, por ser más precisos, entre las causas que provocan ansiedad en la infancia, nos parece importante poner el foco en dos:

 

1. Los cambios, una de las claves para explicar la ansiedad en la infancia


No es sorprenderte relacionar los problemas de ansiedad con los cambios, también ocurre en el caso de las personas adultas. Para los niños y niñas, es complicado manejar situaciones como una mudanza, el inicio de las clases o un cambio de cole y, por supuesto, separaciones o pérdidas en su núcleo más cercano.

 

Pero, también, pueden tener dificultades para gestionar otras, en principio, más positivas como un excelente resultado académico o deportivo, ser muy reclamados por sus amigos o la llegada a casa de esa mascota que tanto habían soñado. En estos supuestos, lo que les pesa en exceso es la responsabilidad y no cumplir las expectativas que piensan que esperan de ellos.

 

2. El acoso escolar


Queremos dedicar un apartado específico a este grave problema de la infancia y adolescencia. El bullying siempre ha existido. Sin embargo, la aparición de las redes sociales implica un agravamiento del acoso, tanto por la velocidad de expansión, como porque el niño no se libra de esa sensación, ni siquiera cuando se refugia en casa.

 

Características de un niño con ansiedad


¿En qué momento el niño salta de esa preocupación razonable a un estado de ansiedad? Básicamente, cuando esa situación de tensión es continuada e interfiere en su actividad cotidiana. Lo notamos en la aparición de los siguientes síntomas, físicos y psicológicos. No es necesario que aparezcan todos, ni a la vez. Además, hay que tener en cuenta la edad de cada menor, porque esta etapa abarca un periodo muy extenso.

 

  • Llantos desconsolados y descontrolados, una manifestación más frecuente en los niños más pequeños.
  • Dolor de estómago, no asociado a ningún problema físico. Puede desembocar, incluso, en náuseas y vómitos.
  • Irritabilidad, muchas veces como respuesta a una sensibilidad extrema. Es decir, el menor se siente herido por cualquier comentario o situación y reacciona a la defensiva, de manera agresiva.
  • Problemas para concentrarse y atender. No solo en clase o estudiando, también en actividades que son más de su interés, como deportes o juegos.
  • Tensión muscular.
  • Alteraciones en la respiración, con momentos de aceleración que podría producir mareos.


Consejos para abordar la ansiedad en la infancia


Llegado a este punto, es esencial que los padres y adultos tomemos conciencia del estado de ansiedad que sufren nuestros peques. Cuanto antes lo identifiquemos, antes podremos poner medidas para solucionarlo.

 

La verdad es que, lo más recomendable con la ansiedad infantil o adolescente, es acudir a los psicólogos. Es un campo en el que se han desarrollado terapias muy efectivas y específicas para trabajar con niños, normalmente, con la colaboración y participación de los progenitores. Estos son algunas de las más significativas:

 

  • Entrenamiento en relajación.
  • Coping Cat de Kendall.
  • Método FRIENDS.
  • Programa FORTIUS.


Pero, si tuviésemos que lanzaros un mensaje principal, estaría enfocado en la prevención. Como padres, convendría que incorporásemos estas pautas de actuación:

 

  • Reducir las agendas de los niños, no es necesario que hagan de todo. Es imprescindible que dispongan de tiempo, incluso, para aburrirse. Además, debemos consensuar con ellos el tipo de extraescolares o actividades a las que les apuntamos.
  • Dedicarles más atención. Si no tenemos mucho tiempo para compartir con ellos, hay que esforzarse porque sea de calidad, en el que disfrutemos juntos.
  • Hay que marcarles límites. Pero, cómo lo hacemos es importante. Las normas deben ser claras, sencillas y asequibles.
  • Fomentar la sensación de seguridad, atendiendo sus necesidades y procurando que crezcan en un ambiente tranquilo y estable.


Reducir la ansiedad en la infancia es una tarea en la que tenemos que implicarnos todos. Los niños y niñas merecen ser felices y desarrollarse en un entorno que favorezca su crecimiento personal. Cuenta con todo el equipo de psicólogos de Pensaments Psicólogos Mallorca para apoyarte.

Marian Batle

Directora de Pensaments Psicólogos Mallorca

Psicóloga Colegiada B-01444

Centro sanitario autorizado n. 4036

Tel. y Whatsapp: 638 54 00 60

Carrer de Sant Miquel, 46, 2º

www.pensaments.es 

 

Soy Marian Batle, psicóloga general sanitaria (COPIB B-01444) y directora de Pensaments Psicólogos Mallorca. Estoy especializada en Terapia Cognitivo-Conductual, Neurociencias, Terapias de Tercera Generación (ACT) y EMDR.

Acompaño cada proceso desde enfoques con base científica, para que el cambio se traduzca en una vida más plena y consciente.