No son un problema exclusivo en el ámbito de la pareja o entre hermanos. De ellos se habla menos, pero existen celos en amistades. Es interesante dedicarles atención, para entender por qué aparecen. Y, sobre todo, para controlarlos y que no dañen las relaciones.
Los celos en amistades, ¿son solo cosa de niños?
No es fácil reconocer que nos sentimos celosos porque nuestro mejor amigo ha confiado en otra persona para contarle un problema. Por el contrario, nos resulta sencillo identificar un arranque de celos entre niños. Esa escena típica de guardería en la que un crío le quita el biberón a otro más pequeño, cuando él ya lleva tiempo bebiendo en vaso. O esa pelea por un mismo juguete, teniendo otros similares o, incluso, iguales a disposición.
Probablemente, esa diferencia de percepción se explica porque pensamos que los celos forman parte del proceso evolutivo en la infancia. Desde nuestra perspectiva de adultos, entendemos que niños y niñas tienen una mayor dependencia afectiva y reclaman toda la atención de las personas a las que quieren, que les cuidan y les generan seguridad.
De hecho, los celos en la infancia suelen surgir cuando sienten que sus privilegios se ven en peligro. Son detonantes clásicos la llegada de un hermano, un nuevo compañero en clase o una incorporación de última hora en su equipo de fútbol o baloncesto, por ejemplo.
¿Mejores amigos, sinónimo de amigos celosos?
Los ataques de celos no son situaciones que se reducen al ámbito familiar, entre hermanos o cuando hay una figura adulta por en medio. De hecho, los celos en amistades suelen aparecer en edades tempranas. A poco que te relaciones con chavales, habrás tenido ocasión de escuchar algo como “somos mejores amigos”.
Se trata de una frase muy común y, aparentemente, inocente. Sin embargo, puede estar enmascarando una relación de amistad con tendencia a la posesión. Sobre todo, si es excluyente. Es decir, si es un círculo de amistad restrictivo, en el que no se admite la entrada a otros. Es conveniente, en el caso de los padres o educadores, estar pendientes de este tipo de amistades entre jóvenes.
Unas relaciones, por otra parte, relativamente habituales en la adolescencia. Sin duda, podrían ser el germen perfecto para prolongar los celos en amistades adultas. Aunque, lo más habitual es que, según maduramos, el concepto de amistad evolucione, se abra y se convierta en un vínculo más enriquecedor.
Causas de los celos en amistades
Tampoco debes quedarte con la idea de que todas las expresiones de celos en amistades tienen su raíz en la juventud. Por distintas razones, es posible sentir celos en instantes puntuales de nuestra vida de adultos. Algunos supuestos muy comunes son:
La convivencia con los celos entre amigos
Es interesante que te quedes con la idea de que los celos en amistades, como los celos en pareja, son una emoción más. Hay que considerarlo un problema cuando te limitan o son causa de conflictos y malestar. Algunas señales de alerta son:
Como siempre, la comunicación, el respeto y la empatía son tus mejores aliados para manejar los celos en amistades:
Los celos en amistades son más frecuentes de lo que imaginamos. Son un problema cuando interfieren en tu vida, te hacen sentirte asfixiado o controlado. En Pensaments Psicólogos Mallorca podemos ayudarte a superar estas situaciones y a disfrutar de tus amistades en plenitud.
Directora de Pensaments Psicólogos Mallorca
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Soy Marian Batle, psicóloga general sanitaria (COPIB B-01444) y directora de Pensaments Psicólogos Mallorca. Estoy especializada en Terapia Cognitivo-Conductual, Neurociencias, Terapias de Tercera Generación (ACT) y EMDR.
Acompaño cada proceso desde enfoques con base científica, para que el cambio se traduzca en una vida más plena y consciente.
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