3 tipos de dependencia emocional que debes conocer

La dependencia emocional es un problema más habitual de lo que parece. Pero, difícil de identificar. Para comprenderlo mejor, te explicamos sus 3 manifestaciones más comunes.

 

Entendiendo la dependencia emocional


Las personas, todas, tenemos una dimensión social. Necesitamos relacionarnos con otros individuos, de forma individual o en colectivos. Esta faceta humana es, además, enriquecedora. Salvo cuando se convierte en un apego que nos domina y controla.

 

Esto es lo que en Psicología se conoce como dependencia emocional. Se trata de una disfunción compleja, porque entran en juego factores de muy diversa naturaleza y que fácilmente pueden enmascararse dentro de otras realidades. Sin embargo, podemos establecer algunas pautas comunes que se presentan en la mayoría de los casos:

 

  • Miedo excesivo, especialmente a sufrir soledad. Pero, también, a la crítica y al rechazo.
  • Una baja autoestima, con enormes dudas sobre las propias capacidades.
  • Episodios intensos de ansiedad y depresión, sobre todo, ligados a la separación de las personas de las que se es dependiente emocionalmente. Este distanciamiento puede ser real, pero también “imaginario”. Es decir, basta con que el dependiente sienta que se le aísla, aunque no esté ocurriendo.


¿Todos los dependientes emocionales son idénticos?


Como señalábamos, la dependencia emocional es una relación psicológica compleja. Igual que no es sencillo establecer una explicación única de su origen, tampoco lo es dibujar un perfil común del dependiente.

 

De hecho, es interesante tener en cuenta que, consciente o inconscientemente, en estas situaciones intervienen dos agentes: el demandante afectivo y el objeto de esa demanda emocional. Esta dualidad de papeles, insistimos, puede pasar desapercibida para la persona de la que se demanda atención.

 

¿Has sentido alguna vez que un compañero de trabajo está siempre pendiente de lo que haces y lo imita? ¿Ese amigo que nunca te lleva la contraria y asume como suyas todas tus iniciativas? Podría ser un caso de dependencia emocional y tú ni darte cuenta. Pero, hay otras ocasiones en las que el receptor fomenta y necesita mantener esa dependencia. En este supuesto concreto, de lo que hablamos es de codependencia emocional.

 

En cualquier caso, es una muestra más de la dificultad de identificar y establecer pautas comunes para entender la dependencia emocional.

 

Tipos de dependencia emocional


La clasificación de las variantes de apego dependiente son distintas en función de dónde pongamos el foco de atención. En esta ocasión, nos atenemos al ámbito en el que se desarrolla. Así, hablamos principalmente de tres tipos.

 

1. Dependencia en el seno de la familia


Los lazos afectivos comienzan a establecerse en el entorno familiar, Por tanto, parece lógico pensar que es uno de los espacios en los que se manifiesta la dependencia emocional. Además, habría que añadir que suele ser más complicado salir de este estado.

 

Normalmente, el origen de los hijos con dependencia afectiva está en unos progenitores sobreprotectores. Son niños educados en el miedo a todo lo que viene del exterior. La familia es el único refugio seguro y fiable.

 

Es comprensible y positivo que todos los padres intentemos evitar peligros y sufrimiento a nuestros peques. Pero, debemos ejercer esa vigilancia sutilmente y, además, ir fomentando su autonomía proporcionalmente a su crecimiento.

 

2. Dependencia emocional de pareja


Quizá, el supuesto que todos identificamos inmediatamente con el apego dependiente es el de la pareja. Y, sin duda, un estado emocional muy dañino. Personas que convierten a su pareja en el eje de su vida, sobre el que gira toda su existencia. La falta de autoestima, la infravaloración de tus capacidades es, habitualmente, el origen de estas relaciones.

 

Una situación en la que ambas partes sufren. El dependiente porque puede desarrollar comportamientos muy negativos, como los celos o la sumisión. El otro miembro de la pareja se ve agobiado y chantajeado emocionalmente. O bien, si existe esa codependencia sentimental que antes citábamos, la relación se convierte en un círculo vicioso del que es complicado salir porque los dos lo retroalimentan.

 

3. El dependiente social


Finalmente, está el caso de la dependencia que no se enfoca hacia una o varias personas. Lo que reclaman estos dependientes emocionales es el reconocimiento constante de su figura. Y no en un ámbito concreto, generalmente, en cualquier entorno en el que se muevan (trabajos, amigos, familia…).

 

Cuidado, no estamos hablando solo de perfiles que siempre busquen el liderazgo, como podría parecer. Un dependiente social puede ser excesivamente sumiso, con una actitud servil o, incluso, invisibilizando su presencia, todo por evitar sentirse rechazado. O, simplemente, evitando cualquier enfrentamiento o conflicto.

 

Sin duda, la dependencia emocional merece toda nuestra atención. No solo la de los profesionales de la atención psicológica. También, debe preocuparnos sufrirla o constatar que la tiene alguien a nuestro alrededor. Pero, una vez, en Pensaments Psicólogos Mallorca te lanzamos un mensaje positivo, ¡se puede superar!

Marian Batle

Directora de Pensaments Psicólogos Mallorca

Psicóloga Colegiada B-01444

Centro sanitario autorizado n. 4036

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Soy Marian Batle, psicóloga general sanitaria (COPIB B-01444) y directora de Pensaments Psicólogos Mallorca. Estoy especializada en Terapia Cognitivo-Conductual, Neurociencias, Terapias de Tercera Generación (ACT) y EMDR.

Acompaño cada proceso desde enfoques con base científica, para que el cambio se traduzca en una vida más plena y consciente.