La soledad y el aislamiento social

El aislamiento social es una realidad de máxima actualidad. Es importante abordarlo desde distintas perspectivas y, sobre todo, diferenciarlo del concepto de soledad deseada.

 

El concepto de aislamiento social


Datos e información, o lo que es más preocupante, desinformación, son dos de los protagonistas de estos tiempos actuales. En este contexto, es normal que la estadística haya cobrado más relevancia que nunca.

 

Pues bien, una de las situaciones que los datos estadísticos han puesto sobre la mesa es que la sensación de aislamiento social ha crecido exponencialmente. En Estados Unidos, por ejemplo, se cifra ese aumento en más de un 40% en las últimas tres décadas. Una situación, más o menos trasladable al resto de las sociedades occidentales. ¿Cómo no iba a ser un tema objeto de interés de la Psicología?

 

Por supuesto, todo el tiempo nos estamos refiriendo a problemas relacionados con la soledad. Pero, recuerda que la soledad, en sí, no es un problema. Al contrario, hay aspectos muy enriquecedores que derivan de pasar un tiempo con nosotros mismos. Experiencias únicas y que no se pueden sustituir por otras vivencias.

 

Hecha esta precisión, podemos dividir entre dos grandes grupos a las personas que reconocen vivir aisladas socialmente. Básicamente, los solitarios voluntarios y los afectados por un aislamiento no deseado. Dos realidades muy distintas en las que merece la pena que profundicemos por separado.

 

La soledad de los vulnerables


En general, el poso en el que se asienta este tipo de aislamiento social es el miedo al diferente. Por eso, aislamos socialmente a los que no entran dentro de ese equivocado concepto de uniformidad del ser humano:

 

  • Individuos de otra cultura, etnia, tendencia sexual o nivel económico.
  • Personas que tienen alguna disfunción física o mental.
  • Los mayores, en una sociedad donde cada vez cobra más fuerza el edadismo.


Un apartado aparte lo protagonizan quienes se aíslan como consecuencia de una experiencia emocional dolorosa. Desde alguien que ha perdido a un ser querido y no quiere volver a sufrir algo similar, hasta las víctimas de cualquier forma de acoso o violencia. Por último, niños educados con un exceso de sobreprotección, que carecen de seguridad en sí mismos.
Todos son igualmente vulnerables, tanto que ni siquiera se pueden exponer a la posibilidad de ser rechazados.

 

El social withdrawal o aislamiento social “voluntario”


¿Interconectados las 24 horas al día y cada vez más solos? Parece una gran contradicción. Y, sin embargo, no lo es.

 

En la base de esa decisión voluntaria de apartarse de la gente, precisamente hay un cierto rechazo a esa exposición constante. Además, otros factores como:

 

  • Las relaciones virtuales acaban sustituyendo a las reales. Una tendencia que se observa especialmente entre los más jóvenes, aunque no exclusivamente. No paran de comunicarse y compartir por redes. Pero, se quedan sin tiempo o motivación para tratar en directo con sus amigos o familia. Pasan demasiadas horas en casa, sin tener una relación más real con el mundo.
  • La exaltación del ego que se promueve como un valor. Somos triunfadores, somos los mejores. Eso nos lleva a pensar que hay pocas personas a nuestro nivel, que es casi imposible que nos puedan aportar algo.
  • La confusión entre independencia y soledad. ¡Claro que es positivo ser autónomos y responsables de nuestras propias decisiones! Pero, eso no implica que obviemos la existencia del resto del mundo. Privarnos de disfrutar de la compañía de otros y de contar con su consejo y apoyo.


De todo esto es de lo que hablamos con la expresión aislamiento social o social withdrawal. También, puede que hayas oído hablar del hikikomori japonés, uno de los supuestos más extremos de soledad. De individuos que reducen al mínimo sus relaciones sociales y prefieren vivir aislados.

 

Un aislamiento ¿voluntario?


Pero, lejos de lo que parece, normalmente esta realidad no es una decisión tan voluntaria como se cree. Detrás, es frecuente que haya miedos e inseguridades ocultas. Me quedo soltero, porque el compromiso me aterra, sería un caso muy típico. También, problemas de timidez o ese frustrante miedo a hacer el ridículo.

 

Lo que es indudable es que el aislamiento social, en cualquiera de sus formas, te limita y te empobrece, aunque no seas consciente. Como siempre, en mayor medida cuanto más se prolongue en el tiempo. Por supuesto, hay mucha diferencia dependiendo del nivel de aislamiento social que experimentes.

 

En Pensaments Psicólogos Mallorca somos muy conscientes de que dar el primer paso para salir del aislamiento social no es sencillo. Es importante que identifiques las causas o temores que puede haber detrás. También, que mejores tus habilidades sociales. De todo ello y más podemos hablar contigo en nuestra consulta psicológica. Paso a paso, vas a comprobar cómo de distinta puede ser tu vida social.

Marian Batle

Directora de Pensaments Psicólogos Mallorca

Psicóloga Colegiada B-01444

Centro sanitario autorizado n. 4036

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Carrer de Sant Miquel, 46, 2º

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Soy Marian Batle, psicóloga general sanitaria (COPIB B-01444) y directora de Pensaments Psicólogos Mallorca. Estoy especializada en Terapia Cognitivo-Conductual, Neurociencias, Terapias de Tercera Generación (ACT) y EMDR.

Acompaño cada proceso desde enfoques con base científica, para que el cambio se traduzca en una vida más plena y consciente.