¿Qué es la autoestima? Hemos oído hablar mucho de ese concepto: podríamos describir la autoestima como el valor que nos damos a nosotros mismos.
Se basa en una evaluación, en la valoración subjetiva que cada persona hace de sí misma. No siempre coincide con la idea que tienen los demás sobre nosotros: hay personas con baja autoestima y jamás lo habríamos imaginado. ¿Por qué?
Nuestra autoestima no depende de lo que ve la gente que nos rodea, sino de cómo nos vemos y de cómo nos autovaloramos.
El autoconcepto es una idea importante que también debemos mencionar.
No implica un juicio de valor, ni tampoco un juicio emocional: cuando hablamos de autoconcepto, nos referimos a la imagen que tenemos de nosotros. Simplemente se basa en el retrato que haríamos si nos preguntaran: ¿cómo te ves?.
En cambio, la autoestima hace referencia a la interpretación emocional que se hace la persona sobre su propio autoconcepto, es decir, de si estamos satisfechos con él o no.
Son muchos los psicólogos que la han estudiado, puesto que tiene una influencia directa sobre la salud mental: se considera por muchos estudios un protector de la salud, así como otros factores, por ejemplo la inteligencia emocional o los valores (de los cuales iremos hablando a lo largo de las publicaciones en este blog).
En Pensaments, consideramos que también debemos velar por nuestra salud mental y protegerla siempre que podamos, más allá de las situaciones difíciles o de encontrarnos en un momento complicado, por eso hemos elaborado unas pautas básicas para mejorar y alimentar la autoestima:
Todos estos consejos pueden adaptarse a cada persona, con la finalidad de construir unas pautas viables para cada situación particular. La autoestima se construye, puede ir variando y podemos aprender a cuidarla para sentirnos mejor.
Cuando hablamos de terapia para la autoestima en Mallorca, nos referimos al trabajo presencial que hacemos en nuestro centro en Palma para entender cómo has ido construyendo la idea que tienes de ti. En consulta solemos detenernos en aspectos muy concretos: cómo interpretas tus esfuerzos, qué lugar das a tus emociones, qué expectativas has interiorizado y cómo respondes cuando algo no sale como habías previsto. A partir de ese análisis, vamos ordenando piezas: revisamos patrones que ya no te sirven, fortalecemos recursos que sí están ahí y exploramos formas más ajustadas de relacionarte contigo.
Se trata de un trabajo honesto y sostenido que busca que tu autovaloración deje de oscilar tanto y puedas apoyarte en una mirada hacia ti más estable y realista.
La sensación de no llegar —aunque el entorno sea estable— es más común de lo que pensamos. Y en un lugar como Mallorca, donde desde fuera todo parece “vida tranquila”, esta contradicción se nota aún más: puedes tener trabajo, una rutina más o menos organizada entre Palma y tu municipio, incluso momentos de calma frente al mar… y aun así sentir que algo en ti no encaja.
El estudio de Matud et al. (2025) mostró que, en adultos, la autoestima baja pesa más en el malestar emocional que los estresores externos. Es decir, no es solo “lo que te pasa”: es cómo te valoras mientras te pasa. En consulta, muchas personas que viven aquí —entre el ritmo cambiante de la temporada alta, la vida más lenta del invierno y la sensación de “debería estar bien en una isla tan bonita”— comparten un diálogo interno que erosiona su bienestar. Cuando esa autovaloración mejora, cambia la forma de afrontar el día a día, sea en Palma, o en cualquier pueblo de la isla.
La investigación lo respalda: tu autoestima no es una roca fija. Escrivá-Martínez et al. (2025) demostraron que existe una autoestima-estado, sensible a variables como el rendimiento percibido, la relación con tu cuerpo o la calidad de tus vínculos. Por eso puedes sentir que vales un lunes, después de una mañana relativamente tranquila en el trabajo o en clase, y pasar a pensar que “eres un desastre” un jueves, volviendo en el TIB por la vía de cintura, sin que haya pasado nada “grave”.
En terapia, aquí en la isla, vemos este movimiento constante en personas que combinan vida familiar, turnos de hostelería, trabajo de oficina o estudio en la UIB. La buena noticia es que esta parte fluctuante es entrenable, y cuando se estabiliza, los altibajos emocionales pierden intensidad, independientemente de si afuera hay calma de enero o bullicio de agosto.
Mucho. Jiménez Ballester et al. (2022) encontraron que la inteligencia emocional se relaciona con más felicidad y mejor autoestima, y con menos ansiedad y depresión en jóvenes adultos. No hablamos de “ser fuerte” ni de aguantar como si nada. Hablamos de entender lo que sientes y responder con menos juicio.
A mayor claridad emocional, menos castigo interno. Y a menos castigo interno, más estabilidad en la autovaloración. Por eso en nuestra consulta en Palma de Mallorca no solo trabajamos “creencias”, sino también la forma en que navegas tus emociones cotidianas: desde cómo te hablas cuando te equivocas en el trabajo, hasta qué haces con lo que sientes cuando vuelves a casa después de un día intenso.
Compararse desgasta. Y no solo por las redes, sino por el filtro interno con el que interpretas lo que ves. En un entorno como Mallorca, donde conviven personas que parecen tener una vida “perfecta” entre viajes, playa y ocio, las comparaciones se disparan con facilidad.
Pérez-Marín et al. (2025) mostraron que la baja autoestima aumenta la vulnerabilidad emocional, incluso cuando ya se tienen en cuenta variables como ansiedad o depresión. Esto explica por qué algunas comparaciones te afectan más de lo que deberían: no es la foto, ni si vives en Palma, cerca del mar o en plena Tramuntana; es el juicio que activas hacia ti cuando miras todo eso. Trabajar ese filtro cambia la experiencia entera, sin necesidad de dejar las redes o cambiar de ciudad.
El paso por la universidad es una etapa especialmente sensible. En Mallorca, muchas personas viven esta transición entre el instituto, la UIB, ciclos formativos o estudios online compaginados con trabajo. Pérez-Marín et al. (2025) observaron que la autoestima baja forma parte del perfil psicológico asociado al riesgo suicida, incluso cuando ya se consideran ansiedad y depresión. No es un detalle secundario: influye en cómo se vive la presión, el error y la incertidumbre.
En épocas de exámenes en la UIB, trabajos finales o decisiones sobre “me quedo en la isla o me voy fuera”, todo esto se intensifica. Y hay un dato importante: quienes reciben formación en salud mental muestran más autoestima y más resiliencia. Informarse y entenderse protege; no “abre heridas”. Hablar de estos temas es una forma de cuidado, no de dramatización.
Porque tu autoestima no se construye solo sobre hechos, sino sobre la interpretación emocional de esos hechos. Escrivá-Martínez et al. (2025) muestran que la autovaloración se fragmenta en áreas: rendimiento, apariencia y social. Puedes estar funcionando muy bien en el trabajo en Palma, o sacando buenos resultados académicos en la UIB, pero si tu cuerpo o tu vida social se convierten en tu punto ciego, tu valoración global se derrumba.
En consulta, aquí en la isla, esto se ve a diario: personas excelentes en su profesión, en el cuidado de otros o en su desempeño académico, que sin embargo se hablan con dureza por un solo aspecto de su vida. Cuando ampliamos ese foco —más allá de cómo te ves en el espejo, de cuánto socializas o de lo que “deberías haber logrado ya”— cambia la narrativa personal, aunque el escenario externo siga siendo el mismo.
Matud et al. (2025) concluyen que en la vida adulta la autoestima es uno de los factores más significativos del bienestar. Incluso por encima del estrés percibido o de los acontecimientos vitales. Esto no significa que el contexto no importe —no es lo mismo trabajar en temporada alta, encadenando turnos, que en meses más tranquilos—, sino que tu diálogo interno modula cómo lo vives.
Cuando la autoestima mejora, el estrés de siempre se vuelve más manejable: el tráfico, los cambios de turno, los estudios, los cuidados familiares, la sensación de “la isla se me queda pequeña” o, al contrario, de “no llego a todo”. Cuando está baja, incluso lo cotidiano pesa. Por eso el trabajo terapéutico en autoestima no es superficial: es un eje estructural del bienestar emocional, también en un lugar como Mallorca, donde desde fuera parece que “todo está bien”.
Directora de Pensaments Psicólogos Mallorca
Psicóloga Colegiada B-01444
Centro sanitario autorizado n. 4036
Tel. y Whatsapp: 638 54 00 60
Carrer de Sant Miquel, 46, 2º
www.pensaments.es
Soy Marian Batle, psicóloga general sanitaria (COPIB B-01444) y directora de Pensaments Psicólogos Mallorca. Estoy especializada en Terapia Cognitivo-Conductual, Neurociencias, Terapias de Tercera Generación (ACT) y EMDR.
Acompaño cada proceso desde enfoques con base científica, para que el cambio se traduzca en una vida más plena y consciente.
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