Madurar no es sinónimo de olvidar el pasado. El camino para un crecimiento personal equilibrado, pasa por cuidar tu niño interior, como te explicamos.
¿Quién es tu niño interior?
No se trata de adoptar la postura de Peter pan, ese personaje de los cuentos de nuestra infancia que se negaba a hacerse adulto. Pero, desde ese extremo que idealiza la niñez, al otro en el que solo se valora la madurez de hacerse adulto, está ese enriquecedor mundo de los matices.
En este caso, nos referimos a la importancia de cuidar tu niño interior. Es más, quizá, deberías empezar por conocer esa faceta de tu personalidad, para poder valorar lo que te aporta.
Seguro que no te es desconocida la expresión, “ese niño que todos llevamos dentro”. Pero, ¿sabes realmente a qué alude? Para empezar, libérate de algunos prejuicios. Los niños no son más felices por su ignorancia, ni porque experimenten una inocencia ciega. A lo mejor, conviene que los adultos comencemos a entender que tienen algunos valores muy positivos, a los que vamos renunciando según nos hacemos mayores:
Consejos para cuidar tu niño interior
Valorar ciertas cualidades que asociamos con la infancia, no quiere decir que tengas que idealizar tu época de niño sin más. Además, es cierto que no todos hemos disfrutado de las mismas oportunidades. Desgraciadamente, hay personas que han tenido una infancia difícil, por circunstancias muy diversas.
Por todo ello, desde Pensaments Psicólogos Mallorca entendemos que no es cuestión de endiosar la experiencia infantil. Lo esencial es que puedas recuperar algunos de esos valores que antes hemos descrito y dejarles formar parte de tu vida adulta. ¿Es fácil? Pues, como todo, depende de que entiendas su importancia y quieras hacerlo.
Pero, sobre todo, para cuidar tu niño interior debes contar con las herramientas y conocer los distintos pasos que te ayudarán a avanzar en ese camino.
1. Cuidar tu niño interior pasa por reconocerlo
Es frecuente que, la falta de tiempo y la exigencia de nuestra cotidianeidad, hagan que no deparemos mucho en nuestro pasado, que no nos paremos a recordar nuestra infancia. Bien, pues comienza por paliar esa carencia. Busca una foto tuya cuando era pequeño o un vídeo. O, simplemente, coge uno de tus juguetes u objeto de la infancia preferido, en caso de conservarlos.
Uses la muleta que sea para apoyarte, el objetivo es que pienses en el niño que eras. Qué seas capaz de recordar las características que te definían, si eras tímido o extrovertido, si reías a carcajadas o eras más bien de gesto serio. Una vez que recuperes esa imagen de tu niño interior, el paso siguiente es intentar restablecer un lazo de unión. Que reivindiques esa parte de niño que sigue vigente en ti hoy.
2. Repara los daños
Como decíamos, no todas las infancias son idílicas. Pero, incluso los niños más felices, han sufrido o pasado malos momentos. Intenta recuperar esas heridas de la infancia que te pudieron marcar. Es el momento de mimarle, de darle consuelo, de arroparle.
Puede que sea más sencillo si haces algo práctico. Por ejemplo, ver esa película que se te quedó pendiente, subirte a esa atracción del parque que no te dejaban. Puedes intentar acabar esa colección de cromos que te apasionaba. Ya ves que son detalles sencillos, pero su poder sanador es importante.
3. Juega a sorprenderte
Este paso te puede ayudar, no solo a cuidar tu niño interior, sino a disfrutar y relajarte. La idea es que te hagas preguntas sobre tu propia realidad o lo que te rodea e intentes responder de manera sorpresiva. O sea, nada de racionalidad o lógica. Al contrario, cuanto más disparatada o espontánea sea la salida, más cercano te sentirás a tu niño interior. Es un juego personal e intransferible, que te reportará momentos de desconexión y distensión, como poco.
No olvides cuidar tu niño interior. ¡Aún tiene mucho que aportarte! Y, si te ves con dificultades para conseguirlo, recuerda que tienes nuestra consulta psicológica siempre a tu disposición.
Directora de Pensaments Psicólogos Mallorca
Psicóloga Colegiada B-01444
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Tel. y Whatsapp: 638 54 00 60
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Soy Marian Batle, psicóloga general sanitaria (COPIB B-01444) y directora de Pensaments Psicólogos Mallorca. Estoy especializada en Terapia Cognitivo-Conductual, Neurociencias, Terapias de Tercera Generación (ACT) y EMDR.
Acompaño cada proceso desde enfoques con base científica, para que el cambio se traduzca en una vida más plena y consciente.
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