Cómo discutir con tu pareja de manera constructiva

Por mucho que se idealicen en películas o novelas, las relaciones de pareja no son perfectas. Y, ¡menos mal!, porque no hay nada más enriquecedor que ir creciendo y construyendo desde la complicidad. Por eso, discutir con tu pareja es inevitable. Ahora bien, puedes convertirlo en un choque de trenes o en un cambio de impresiones en positivo que os ayude a evolucionar. ¿Te parece complicado? No lo será si sigues nuestros consejos.

 

Discutir con tu pareja en positivo, ¿es posible?


Quizá deberíamos comenzar interpretando correctamente lo que es una discusión. Y es que, generalmente, lo identificamos con una pelea. Sin embargo, discutir es intercambiar opiniones o puntos de vista. Estos debates, bien enfocados, nos sirven para tener más información y ampliar nuestra perspectiva sobre un asunto. Por supuesto, esto es realmente interesante para mejorar tu relación de pareja.

 

Hasta aquí, la teoría. Pero, claro, luego viene la realidad. En el fragor del día a día, ¿cómo ser capaz de discutir con tu pareja de forma constructiva? Primero, una aclaración: discutir es algo normal, no veas fantasmas o lo interpretes como una señal de que la relación no funciona. Eso sí, tampoco se trata de que te vayas al extremo opuesto y consideres que es genial estar discutiendo a todas horas. Equilibrio, sentido común e intentar poner en práctica estos consejos.

 

1. Una discusión no es una competición


Cuando discutes con tu pareja, el objetivo no es ganar. No se trata de que acabes imponiendo tu idea y, mucho menos, que adoptes una actitud altanera sobre ella. Recuerda que es un intercambio de opiniones, todas con la misma validez, y buscando encontrar un punto en el que ambos salgáis beneficiados. En tu mente, debes tener claro que lo importante es llegar a un acuerdo mutuo, no reivindicar tu postura.

 

2. Discutir con tu pareja desde la serenidad


Nunca comiences una discusión en un momento de enfado o cuando tengas el ánimo alterado. Es preferible que os deis un respiro, que os calméis y se enfríe esa situación que ha provocado la discusión. Y, si es tu pareja quien inicia el enfrentamiento, no la sigas. Aunque no te entienda en principio o te acuse de falta de interés, es preferible que te mantengas en silencio. Pero, siempre con el compromiso de aplazar la conversación, no de evitarla.

 

3. Precisar el tema


Nada más destructivo que enzarzarte en una discusión en la que se van hilando distintos temas hasta el infinito y más allá. Lo único que se consigue es perder el foco de atención y, en muchas ocasiones, acabar en una batalla de reproches, donde se mezcla todo y desaparecen los argumentos. Así que, si ves que la discusión va descarrilando, plantea un respiro, un pequeño y silencio, para retomar el asunto importante.

 

4. Dejar de lado los sentimientos al discutir con tu pareja


En una relación de pareja o de cualquier otra naturaleza, no hay que estar poniendo los sentimientos por delante todo el tiempo. Si estás ahí es porque la otra persona te importa y la quieres. Pero, durante la discusión, no hay que estar recordándolo. Discutir con tu pareja no implica un cambio en tus sentimientos, simplemente, pensáis de forma distinta sobre algo.

 

5. Diálogo frente a intercambio de monólogos


A menudo, estamos tan convencidos de estar en posesión de la verdad, que exponemos nuestras ideas como si se tratara de una conferencia o una clase magistral. Y, desde el otro lado, puede que tu pareja adopte el mismo talante. Nada de escuchar lo que tiene que decir el otro, nada de intercambio de opiniones. Cada uno expone lo suyo y así es imposible llegar a un punto común. Por eso, discutir con tu pareja implica una escucha activa y, a ser posible, demostrando tu interés en lo que escuchas con el lenguaje gestual y corporal.

 

6. Sinceridad desde el respeto


Por último, es esencial que expongas lo que piensas o el debate no servirá para nada. Este detalle es especialmente importante cuando discutes desde el dolor. Es decir, cuando el origen ha sido algo que te ha hecho daño. En estas situaciones, debes evitar estar a la defensiva o contraatacar intentando herir a tu pareja. Pero, sin dejar de explicar lo que piensas o sientes en ese contexto.

 

Discutir con tu pareja forma parte de la relación y no debes tomártelo como un síntoma de distanciamiento o de falta de complicidad. No olvides que en la pareja no se diluyen las personalidades, cada miembro sigue siendo un ser independiente. Las discusiones sirven para acercar vuestros puntos de vista con el objetivo de llegar a un acuerdo. En Pensaments Psicólogos Mallorca podemos ayudaros a entrenar esta dinámica de diálogo como parte de una terapia de pareja.