La relación entre emociones y toma de decisiones

¿Qué es más positivo actuar llevado por la razón o dejar que sea el corazón quién hable? Un asunto este de las emociones y la toma de decisiones, revestido de algunos mitos y errores que conviene aclarar, ya que forma parte de nuestro día a día.

 

¿Existe relación entre emociones y toma de decisiones?


Si nos sigues, habrás notado que el tema de las emociones es uno de los recurrentes en este blog. Desde distintas perspectivas y relacionado con diferentes ámbitos de nuestras vidas. No es por capricho, lo que sentimos es parte intrínseca de lo que somos y, como consecuencia, de la forma en la que actuamos.

 

Por tanto, es evidente que existe una implicación entre las emociones y la toma de decisiones. Ahora bien, la cuestión es si es beneficioso implicar las emociones en nuestras decisiones. O, por el contrario, lo recomendable es que decidamos bajo la inspiración exclusiva de la razón.

 

Ejemplos de decisiones tomadas bajo la influencia de un estado emocional.

 

  • Ese día en el que arrasaste con tu presupuesto del mes, comprándote ropa y complementos sin medida. Salías enfadado y frustrado después de un aciago día en el trabajo.


Explicación: las emociones negativas suelen incitarnos a tener un “comportamiento de reparación de ánimo”. Es decir, tendemos a tomar una decisión que nos proporcione una gratificación inmediata.

 

  • La decisión de apuntarte a ese curso de idiomas, tras sentirte feliz al haber recibido una excelente nota en tu examen.


Explicación: un estado de ánimo positivo nos hace sentir más seguros y, por tanto, apostar por decisiones que implican más esfuerzo y recompensas mayores pero a más largo plazo.

 

Racionalidad y efecto heurístico


Vistos los dos ejemplos anteriores, sería fácil deducir que es más beneficioso mantener nuestras emociones bajo llave cuando tenemos que tomar una decisión. De hecho, este planteamiento ratificaría esa idea extendida de que las mejores decisiones son las racionales, en las que no influyen los sentimientos.

 

Sin embargo, aquí tenemos que introducir otro elemento imprescindible para entender cómo funciona la mente humana. Nos referimos a los heurísticos. Bajo esta extraña expresión se esconde un concepto que vas a entender sin problema, el de los atajos mentales.

 

Simplificando, diríamos que estos atajos sirven al cerebro para acelerar la resolución de problemas cognitivos. Una forma de optimizar los procesos mentales. Así, la mente actuaría de forma inconsciente, tirando de emociones, sin necesidad de procesar grandes cantidades de información para cada decisión que tomamos.

 

Estos heurísticos son una herramienta evolutiva, un instrumento que nos resulta muy eficaz para afrontar determinados problemas de forma rápida. De esta forma, podemos dedicar más tiempo y esfuerzo a asuntos más trascendentales. Porque las decisiones relevantes de tu vida no deben decidirse mediante atajos mentales.

 

Las decisiones impulsivas


La relación entre las emociones y la toma de decisiones debe moverse dentro de un marco de contrapesos y moderación. ¡Ni decisiones puramente racionales, ni absolutamente emocionales!

 

Imagina que solo decides basándote en tu propio beneficio, que es lo que normalmente se identifica con decisiones acertadas. ¿Dónde queda la empatía, ese espacio para pensar en los demás y cómo les afectan nuestras decisiones?

 

Por eso, es importante poner el énfasis en esa armonía entre racionalidad y emotividad al tomar decisiones. Algo así como reflexionar sobre el camino que tus emociones te van marcando. Y aquí entra en juego otro elemento clave en el proceso de toma de decisiones, el tiempo. Lo que debes evitar no es tomar decisiones emocionales, sino hacerlo de forma impulsiva, en “caliente”.

 

Todo esto, nos lleva a darte unos consejos finales para manejar este tema de las decisiones guiadas o no por la emotividad:

 

  • La mejor decisión es la que tomas mañana. Cuidado, que no hablamos de procrastinar, o sea, de diferir eternamente una decisión. Nos referimos a que no tomes una decisión en medio de una discusión o justo cuando has tenido un mal día.
  • Análisis de los hechos. Es esencial que seas capaz de identificar la realidad y sus opciones, como tales. Después, toma conciencia de las emociones que te provoca.
  • Entiende tus emociones. A menudo, un hecho nos genera una emoción por causa de una experiencia anterior. No siempre dejarte llevar por esa vivencia conduce a una buena decisión. Tenlo en cuenta, porque podría limitarte mucho.
  • Una vez tomada la decisión, es importante transmitirla desde una emotividad positiva.


Gestionar la relación entre emociones y toma de decisiones pasa por ser conscientes de nuestra dualidad. No es contradictorio que tengamos una faceta racional y una emotiva, al contrario, es lo que nos enriquece y da una visión más completa de la vida. En Pensaments Psicólogos Mallorca trabajamos contigo en la gestión emocional como parte esencial de nuestras terapias.

Marian Batle

Directora de Pensaments Psicólogos Mallorca

Psicóloga Colegiada B-01444

Centro sanitario autorizado n. 4036

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Soy Marian Batle, psicóloga general sanitaria (COPIB B-01444) y directora de Pensaments Psicólogos Mallorca. Estoy especializada en Terapia Cognitivo-Conductual, Neurociencias, Terapias de Tercera Generación (ACT) y EMDR.

Acompaño cada proceso desde enfoques con base científica, para que el cambio se traduzca en una vida más plena y consciente.