Tener orden, previsión y organización está bien. Pero, ¿sientes que la necesidad de controlar comienza a dominarte? Si es así, es tiempo de hacer una pausa y adoptar algunos cambios.
Cuando la necesidad de controlar se descontrola
Vivimos una época de cierta hipérbole, que nos ha llevado a sobredimensionar determinados conceptos. Darle un valor absoluto al éxito o a la perfección puede conducirnos a una rigidez y falta de espontaneidad excesiva. En este contexto, surge la necesidad de controlar cada detalle de nuestra vida.
Algo que, además de ser una fantasía irrealizable, te puede llevar a perderte lo realmente importante. Otra consecuencia frecuente es que se intensifican los sentimientos de frustración, ansiedad o estrés. Todo porque nadie puede tener bajo control su vida al cien por cien.
Parémonos primero a reflexionar sobre la imposibilidad de tenerlo todo controlado. Para empezar, el ritmo de nuestra vida es absolutamente frenético, lo que nos expone a un continuo bombardeo de estímulos. No es que no podamos controlar ese flujo de acontecimientos, es que, incluso, hay algunos que se nos escapan, que pasan desapercibidos. Pero, además, ese continuo movimiento conlleva imprevistos y cambios imposibles de predecir.
Así que, es normal que experimentes esa necesidad de controlar para limitar los vaivenes que te ocasionan los imprevistos. Y, a la vez, es interesante que seas consciente de que no todo depende de ti, para que eso no se convierta en impotencia y más insatisfacción. Y se puede, como te vamos a explicar.
Consejos para relajar tu tendencia controladora
La necesidad de controlar también responde al rechazo al miedo. Lo desconocido nos provoca temor y, por tanto, intentamos movernos en un entorno controlado. Es decir, hay una parte de esta actitud que es positiva, ya que nos ayuda a evitar los peligros. Una vez más, la clave está en el equilibrio, en ser capaces de mantener bajo control esa necesidad de controlar, aunque parezca un galimatías.
Aplicar estas sencillas pautas te va a ayudar a conseguirlo.
1. Reconocer las limitaciones a tu necesidad de controlar
Como te hemos explicado antes, hay cosas en las que puedes intervenir y otras que escapan de tu poder de actuación, por mucho que te empeñes. O sea, el primer paso para que no te supere el ímpetu controlador es saber donde puedes aplicarlo. Te dejamos algunos ejemplos:
2. Acepta las imperfecciones
Insistimos, pese a esa corriente de exaltación del éxito y la perfección, lo cierto es que los errores y las carencias forman parte de todos nosotros, ¡de todos! Ten una visión más flexible de ti y de los demás, donde quede espacio para la equivocación. Te sorprenderá cómo este cambio va a influir en tu crecimiento y evolución personal.
3. Aprende a delegar
Muchas veces, la necesidad de controlar se manifiesta claramente como una incapacidad de ceder responsabilidades. Se observa en el ámbito laboral, con jefes que no delegan, que están constantemente supervisando a sus empleados. Pero, también, en casa, con esa figura de los padres sobre protectores.
Probablemente, en la mayoría de los casos, la intención que subyace es positiva, solo quieres evitar que sufran otras personas. Sin embargo, no lo consigues y, además, interfieres en la capacidad de tomar las decisiones de otros.
Una última recomendación, deja que la vida fluya y ¡disfruta! La necesidad de controlar te conduce a un espejismo de bienestar, pero te impide transitar por experiencias distintas que refuercen tu desarrollo personal. Sigue buscando tu felicidad, dándole una oportunidad a la sorpresa. En Pensaments Psicólogos Mallorca nos gusta recordarte que eres más fuerte y más capaz de lo que imaginas. Si no lo has descubierto, en nuestra consulta podemos ayudarte a hacerlo.
Directora de Pensaments Psicólogos Mallorca
Psicóloga Colegiada B-01444
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Soy Marian Batle, psicóloga general sanitaria (COPIB B-01444) y directora de Pensaments Psicólogos Mallorca. Estoy especializada en Terapia Cognitivo-Conductual, Neurociencias, Terapias de Tercera Generación (ACT) y EMDR.
Acompaño cada proceso desde enfoques con base científica, para que el cambio se traduzca en una vida más plena y consciente.
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