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¿Por qué reprimimos nuestras emociones y cuáles son las consecuencias?

Reprimir las emociones no hace que desaparezcan. No las expresas, pero ahí están, en lo más profundo de tu mente. Además, las emociones silenciadas pueden perjudicarte. Hay mucho que analizar sobre este tema y todo es interesante porque afecta a tu bienestar.

 

Causas que nos llevan a reprimir las emociones

 

Si las emociones forman parte de nuestro yo más profundo y, además, son imprescindibles para la supervivencia del ser humano, ¿por qué tenemos cierto rechazo hacia ellas? Sin duda, reprimir las emociones tiene mucho que ver con esa dicotomía que suele enfrentar racionalidad con emotividad y, ¡claro!, siempre parece tener más valor el intelecto frente al sentimiento.

 

Pero, no es la única razón por la que tendemos a ocultar las emociones. Otros motivos igual de influyentes son:

 

  • Educacionales. Todavía hoy se reprime a los niños cuando son muy efusivos y espontáneos en la manifestación de sus emociones: que si llorar es de débiles, que si enfadarse es de malas personas, que si reírse tan alto es de mala educación…
  • Como un intento de limitar tu sufrimiento. Aquí, el foco se pone en esas llamadas emociones negativas, las que nos hacen daño o nos duelen. Sin embargo, son igual de necesarias, es más, silenciar las emociones suele hacer que perduren más tiempo o intensifiquen tu dolor.

 

Las consecuencias de ocultar tus emociones

 

Es importante que tengas claro que hacer el vacío a una emoción, no hablar de ella, ni dejarla que se manifieste, no impide que esté ahí. Piensa que es la reacción ante un estímulo, por tanto, si el estímulo existe, también el efecto que produce en ti.

 

Evidentemente, solemos reprimir las emociones negativas, las que tienen que ver con situaciones dolorosas. Ya decíamos antes, con esa ingenua idea de que lo que no se nombra no existe. Pero, no creas que son las únicas, reprimimos también las positivas.

 

Y, al final, ¿qué consigues? Pues, además de perder el control, las consecuencias de reprimir las emociones son de naturaleza muy diversa:

 

1. Efectos físicos de la represión emocional

 

Cada vez hay más estudios que confirman el efecto de las emociones en nuestra salud. Hay un porcentaje elevado de pacientes que acuden a una consulta médica con un malestar que no saben explicar bien, con síntomas variados. Pero, tras análisis y pruebas, no hay forma de encontrar una causa física o una enfermedad que los explique.

 

Ese es el momento de mirar hacia el interior y analizar si tiene que ver con emociones reprimidas. Entre esas secuelas físicas más habituales, podemos destacar:

 

  • Dolores de cabeza.
  • Problemas digestivos, desde dolor a malas digestiones o alteraciones alimenticias.
  • Tensión muscular.
  • Menos efectividad del sistema inmune.
  • Taquicardias, incluso irregularidad en la tensión arterial.
  • Insomnio u otras dificultades relacionadas con el sueño.

 

2. Reprimir las emociones afecta a tu mente

 

Probablemente, es tu faceta mental la que más sufre cuando no dejas que tus emociones se manifiesten. Un clásico son los ataques de ansiedad, esas situaciones en las que entras en pánico, pierdes totalmente el control y te sientes superado.

 

Pero, no es la única secuela que te deja la represión de las emociones. Otras señales que te alertan de que no estás gestionando tus sentimientos adecuadamente son:

 

  • La sensación de vacío interior. Es verdad que hay momentos en los que nos sentimos fríos, como carentes de la capacidad de sentir o emocionarnos. Ahora bien, cuando ese vacío es una constante, ahí puede haber una costumbre de ocultar las emociones desde bien pequeño.
  • Problemas para establecer relaciones sociales. Una de las funciones de las emociones es, precisamente, ayudarnos a empatizar y a que los demás nos entiendan, facilitar la comunicación entre las personas. Es evidente que al reprimirlas vas a sentirte incómodo, distante y con dificultad para relacionarte.
  • No tienes buena imagen de ti mismo. Que tú reprimas tus emociones no quiere decir que no te des cuenta de que los demás sí expresan su emotividad. Y, claro, esa diferencia tan evidente te hace sentirte distinto. Es como si fueses una especie de objeto “defectuoso”, te falta algún componente para estar al mismo nivel que los demás.
  • Las relaciones de pareja son complicadas. Y es que, es una de las situaciones en las que establecemos una conexión más íntima, más personal. No compartir con tu pareja lo que sientes va a ser un problema de conflicto y generador de fricciones extra, añadido a los que ya produce la convivencia.

 

Es importante que dejes de reprimir tus emociones, ¡ya has comprobado que solo te deja secuelas negativas! En Pensaments Psicólogos Mallorca, disponemos de distintas terapias para acercarnos a este problema y ayudarte a solventarlo.

Marian Batle

Directora de Pensaments Psicólogos Mallorca

Psicóloga Colegiada B-01444

Centro sanitario autorizado n. 4036

Tel. y Whatsapp: 638 54 00 60

Carrer de Sant Miquel, 46, 2º

www.pensaments.es 

 

Soy Marian Batle, psicóloga general sanitaria (COPIB B-01444) y directora de Pensaments Psicólogos Mallorca. Estoy especializada en Terapia Cognitivo-Conductual, Neurociencias, Terapias de Tercera Generación (ACT) y EMDR.

Acompaño cada proceso desde enfoques con base científica, para que el cambio se traduzca en una vida más plena y consciente.