¿Qué es la responsabilidad afectiva?

Sin duda, no es la primera vez que oyes eso de “yo soy así, te lo he avisado”. Por más que lo usemos, no nos exime de practicar la responsabilidad afectiva. ¿Qué es? Te lo explicamos.

 

La importancia de la responsabilidad afectiva

 

En más de una ocasión, hemos analizado los pilares que definen una relación sana y la diferencian de otros supuestos, como las dependencias emocionales o tóxicas. Básicamente, conviene recordar que tus necesidades no pueden convertirse en una especie de justificación de tus exigencias, ni puede plantearse la relación casi en términos de chantaje.

 

El amor o el cariño no lo justifica todo. Es importante, por supuesto. Pero solo adquiere su verdadera dimensión si se desarrolla en un contexto de responsabilidad afectiva. Esta no es otra cosa que tener conciencia de cómo afectan tus sentimientos y reacciones a las personas con las que estableces una relación. Su premisa principal es ser claro y coherente, manteniendo una comunicación honesta sobre nuestros sentimientos. Pero con delicadeza, teniendo en cuenta cómo van a afectar al otro.

 

Los ejes en los que se asienta una gestión responsable de los afectos son:

 

  • Mostrar y explicar cuáles son tus sentimientos y expectativas sobre la relación.
  • Acordar entre ambos los límites que no se pueden sobrepasar, porque sería una falta de respeto.
  • Practicar la cultura de los cuidados, es decir, preocuparos y atender las necesidades del otro. Y, ¿por qué no?, mimaros siempre que os apetezca.
  • Ser conscientes de las consecuencias que tus palabras y tus acciones tienen en la otra persona. Implica, también, asumir la responsabilidad de esos actos.
  • Actuar con empatía. No quiere decir que solo tengas en cuenta al otro y lo que siente. Pero, si eres capaz de ponerte en su piel, te será más fácil entenderle.

 

Cómo actúa una persona responsable afectivamente

 

¡Cuidado! Suele ocurrir que, cuando un concepto se pone de moda, como es el caso de la responsabilidad afectiva, se produce una confusión que suele moverse con exceso justo hacia el otro extremo. Y, en este campo de los sentimientos y las emociones, las consecuencias pueden ser serias. Así que, mejor aclarar qué es y qué no es responsabilidad afectiva. Te clarificará mucho su significado.

 

Vamos a poner algunos ejemplos muy sencillos, pero en los que se visualiza perfectamente qué es la responsabilidad afectiva:

 

  • Sincerarte con tu pareja y no alargar una relación que para ti ya no tiene sentido. Es una situación dolorosa, pero lo responsable es asumir tu decisión y no mantener engañada al otro.
  • Alguien quiere mantener contigo una relación intermitente, sin demasiado compromiso. Sin embargo, tú sientes algo más y ese marco te produce insatisfacción. La responsabilidad afectiva te llevaría a dejar de quedar, porque se trata de una relación desequilibrada.
  • Los límites de una relación no se pueden saltar. Los habéis acordado entre ambos y es un compromiso irrenunciable. No hay que tomarlos como prohibiciones, sino como los fundamentos de una relación saludable. Sé muy sincero cuando estáis fijando esos límites. No eres mejor o peor persona por reconocer tus limitaciones, pero solo serás responsable afectivamente si las compartes, si las pones encima del tablero.

 

La irresponsabilidad afectiva

 

La otra cara de la moneda son estas situaciones, que manifiestan lo que no es una actuación afectiva responsable:

 

  • No debes echarte a la espalda los sentimientos del otro. Una cosa es el respeto y otra muy distinta culpabilizarte de lo que siente tu pareja. Por ejemplo, de su desconfianza, de sus celos o de su inmadurez. Tú puedes ayudarle a superar esas deficiencias emocionales, pero la decisión y el esfuerzo es suyo.
  • Tú no eres el único foco de atención. A ver, tus sentimientos importan, pero hace falta un equilibrio. No son la prioridad absoluta de la relación, sino un factor de los que hay que tener en cuenta.
  • Que toda tu vida se centre en esa relación. Las parejas, los amigos, los padres e hijos, todas las relaciones afectivas deben permitir que sus miembros mantengan su propio espacio vital. El respeto a la propia intimidad, a disfrutar de tiempo o actividades por tu cuenta o con otras personas es irrenunciable. Si alguien te exige perder esa faceta de tu vida, actúa con irresponsabilidad afectiva.

 

La responsabilidad afectiva es imprescindible para establecer vínculos estables y enriquecedores con otras personas. Adquirirla es un proceso que requiere de tu voluntad, un esfuerzo que te compensará a nivel personal y, también, hará que mantengas relaciones más satisfactorias y saludables. En Pensaments Psicólogos Mallorca cuentas con ese apoyo psicológico que te facilita encauzar este aprendizaje.

Marian Batle

Directora de Pensaments Psicólogos Mallorca

Psicóloga Colegiada B-01444

Centro sanitario autorizado n. 4036

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Carrer de Sant Miquel, 46, 2º

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Soy Marian Batle, psicóloga general sanitaria (COPIB B-01444) y directora de Pensaments Psicólogos Mallorca. Estoy especializada en Terapia Cognitivo-Conductual, Neurociencias, Terapias de Tercera Generación (ACT) y EMDR.

Acompaño cada proceso desde enfoques con base científica, para que el cambio se traduzca en una vida más plena y consciente.