Responsabilidad afectiva: qué es y cómo mejorar tu comportamiento con los demás

Nuestro bienestar se asienta sobre un delicado equilibrio entre las prioridades personales y nuestra faceta social. La responsabilidad afectiva es una de las herramientas con las que contamos para manejarnos emocionalmente.

 

El concepto de responsabilidad afectiva


¿Cuántas veces has puesto fin a una discusión con el argumento de “yo soy así”? ¿O has dejado tirado a tu grupo de amigos sin aparecer, ni avisar, por un tiempo? Realmente, son situaciones bastante frecuentes e íntimamente ligadas con el concepto de responsabilidad afectiva.

 

Y es que, igual que es positivo reclamar la validación emocional de los demás, este es un juego de reciprocidad. Es decir, es importante que las personas aceptemos sin juzgar los sentimientos del otro. Pero, esto no puede ser una excusa o chantaje para que exijamos carta blanca ante todo lo que hacemos.

 

Porque, la responsabilidad afectiva no es otra cosa que la toma de conciencia de cómo afectan nuestros comportamientos a las personas con las que convivimos. Por tanto, implica que, antes de actuar, pensemos en los efectos que esa decisión tiene en nuestros seres más cercanos.

 

Además, no olvides que la mayoría de las relaciones afectivas se cimentan en compromisos y acuerdos, se verbalicen o no, entre las personas. Todos cedemos en alguna medida, para llegar a un punto en el que podemos encontrarnos y sentirnos bien. Esos límites son la base de la responsabilidad afectiva, una habilidad que es esencial saber manejar.

 

Claves para ser responsable afectivamente


Insistimos en que, tu bienestar y capacidad de evolucionar solo puede desarrollarse armonizando tu realidad personal y la de quienes te rodean e importan. Pero, además, la responsabilidad afectiva es útil para cuidarnos emocionalmente a nosotros mismos.

 

Por eso, es interesante que destaquemos aquellas conductas que marcan la forma de actuar de una persona responsable en el plano afectivo.

 

1. Responsabilidad afectiva basada en la toma de conciencia


Es imposible comprometernos a ser responsables de nada, si previamente no sabemos exactamente a qué nos referimos. Así, desde luego, ocurre con la responsabilidad afectiva.

 

Tienes que empezar por asumir que el mundo de las emociones y los sentimientos es complejo. Y que establecer vínculos con otras personas pasa por conocer sus necesidades, aceptarlas y cuidar los lazos afectivos que vamos creando.

 

Una vez más, te lanzamos una alerta. Las relaciones humanas son dinámicas, hay que atenderlas durante todo el tiempo que duren. Establecer una complicidad con otra persona no es un objetivo que se alcanza y ya está, se pasa a otra cosa. Las necesidades y deseos de todos van cambiando e implican una constante adaptación.

 

2. ¿Sinceridad? Más bien claridad


Sobre el tema de la sinceridad, habría mucho que debatir desde la perspectiva emocional. ¿Es preferible ir siempre con la verdad por delante, pese a quién pese? A ver, para empezar, quizá hay que recordar que casi nunca hay una verdad objetiva y absoluta. Es un concepto muy subjetivo.

 

Pero, sin meternos en profundidades que no han resuelto ni los grandes pensadores, es interesante incorporar este tema de la sinceridad al asunto de la responsabilidad afectiva.

 

Nuestra recomendación es que apuestes por la claridad. Es decir, expón sin dudas tus planteamientos y expectativas. Si eres ambiguo, la otra persona puede confundirse.

 

3. Ser responsable implica reflexionar


Estaría bien que todos consiguiéramos salir de ese tópico que opone sentimientos y racionalidad. O sea, que los sentimientos deben vagar libres y sin control, porque pasarlos por el filtro del pensamiento hace que pierdan su valor. No es así, el proceso de reflexión siempre nos aporta, nos enriquece. Desde luego, es un elemento insustituible cuando hablamos de responsabilidad afectiva.

 

4. Respeto y comunicación


Finalmente, para actuar de forma responsable afectivamente, tienes que ser capaz de mantener un diálogo respetuoso y constante con las otras personas. Como hemos dicho, has de aceptar sus sentimientos, asumir sus límites emocionales y, desde la honestidad, dialogar hasta llegar a compromisos en los que ambas partes os sintáis cómodos.

 

Distintas formas de irresponsabilidad afectiva


Y, como a menudo es más efectivo entender un concepto mediante la contraposición, te dejamos algunos ejemplos de comportamientos propios de un irresponsable emocional:

 

  • Jugar con los sentimientos de alguien para imponer tus deseos.
  • Exigir que tus seres queridos adivinen lo que te pasa o lo que necesitas. Si tú no lo dices, nadie puede leer tus pensamientos.
  • No transmitir tus cambios o prioridades a esa persona con la que tienes una relación establecida hace tiempo.


Al final, la incoherencia, la falta de compromiso y la imposición representan el lado opuesto a lo que es la responsabilidad afectiva. En Pensaments Psicólogos Mallorca podemos ofrecerte apoyo psicológico para profundizar en esta faceta esencial de tu comportamiento.

Marian Batle

Directora de Pensaments Psicólogos Mallorca

Psicóloga Colegiada B-01444

Centro sanitario autorizado n. 4036

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Soy Marian Batle, psicóloga general sanitaria (COPIB B-01444) y directora de Pensaments Psicólogos Mallorca. Estoy especializada en Terapia Cognitivo-Conductual, Neurociencias, Terapias de Tercera Generación (ACT) y EMDR.

Acompaño cada proceso desde enfoques con base científica, para que el cambio se traduzca en una vida más plena y consciente.