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Sentimiento de culpa: por qué aparece y cómo superarlo

Tomarte las cosas en serio y reflexionar sobre tus actos es positivo. Pero, si te conduce hacia un sentimiento de culpa, algo que no funciona como debería. La culpabilidad es un sentimiento que puede ser muy dañino, por eso hay que intentar mantenerla bajo control y, sobre todo, tener instrumentos para superarla. Te proporcionamos las claves.

 

¿Qué es el sentimiento de culpa?

 

En otras ocasiones que hemos tratado el tema de las emociones humanas, ya hemos señalado que todas son necesarias porque cumplen una función. No somos, por tanto, partidarios de hablar de emociones positivas y negativas, como se hace en los tratados de psicología tradicionales. Nos parece más útil identificar los sentimientos y redirigirlos siempre hacia nuestra evolución personal.

 

Dentro de este contexto, el sentimiento de culpa formaría parte de esas emociones más difíciles de gestionar. La culpa nos hace sentirnos dolorosamente responsables de un daño causado. Responsabilizarse no es nunca negativo. Sin embargo, es interesante fijarnos en ese calificativo de “doloroso”, porque ahí está una de las claves que explican lo destructivo que puede ser el sentimiento de culpa.

 

Mina nuestra autoestima y suele convertirse en una herramienta con la que terceras personas manipulan nuestras reacciones. Además, quienes sufren este problema de la culpabilidad extrema extienden esa auto responsabilidad a casi cualquier cosa que ocurre en su entorno. Sobre cuestiones en las que no han tenido, objetivamente, ninguna influencia. Y, sin embargo, el sentimiento de culpa debería ser un instrumento para analizar fallos y no cometerlos en el futuro. O sea, un mecanismo de aprendizaje.

 

Origen de la culpa y síntomas

 

Nunca hay una causa única y global que se pueda aplicar a todas las personas, tampoco cuando hablamos del sentimiento de culpa. Pero es bastante frecuente relacionarlo con disfunciones emocionales vividas en la infancia. En concreto, con un incorrecto aprendizaje en el que la diferenciación entre lo que está bien y lo que está mal, se premia o castiga con gestos de cariño.

 

Los niños son especialmente sensibles al rechazo y al abandono, por lo que, este tipo de educación acaba por aumentar su dependencia emocional. Esta sería una de las causas que explican la aparición del sentimiento de culpa, junto a otras como:

 

  • El perfeccionismo extremo, personas con niveles de autoexigencia demasiado altos.
  • La baja autoestima que genera gran inseguridad.
  • El pensamiento obsesivo, o lo que los psicólogos también llamamos “síndrome de rumiación”, que no es otra cosa que ese laberinto de pensamientos en el que se sumen algunas personas que no paran de darle vuelta a las cosas y se sienten incapaces de tomar decisiones.

 

Cómo superar el sentimiento de culpa

 

Antes de plasmar las estrategias que te permitirán manejar la culpabilidad, es necesario volver a recordar que esta emoción cumple una función dentro de nuestro desarrollo emocional. Por tanto, no se trata de eliminar el sentimiento de culpa de nuestras vidas, sino de ponerle límites y no dejar que nos limite. Básicamente, puedes conseguirlo con un proceso reflexivo que incluya estas condiciones:

 

  1. Objetividad: está bien que te hagas responsable de tus actos, pero analizando bien hasta dónde llega y que circunstancias se escapan de tu capacidad de acción.
  2. Valora el papel de la culpa: como decíamos, debes ser consciente de que el sentimiento de culpa forma parte de tu aprendizaje. Por tanto, no puedes dejar que la tristeza sea tu sensación más intensa. Al contrario, hay que afrontar esta situación con una perspectiva positiva, sabiendo que te ayudará a no cometer errores similares en el futuro.
  3. Quiérete: uno de los problemas asociados a la culpa es que las personas se autocastigan. Esta es una actitud absolutamente negativa, que no conduce a nada. Al contrario, es más útil que sepas perdonarte y entender que cometer errores es parte de la vida. Eso sí, no te vayas al extremo opuesto y caigas en el victimismo. Como siempre, en el equilibrio está el acierto.
  4. Asumir la complejidad de la vida: la dicotomía entre el bien y el mal, el blanco y el negro o cualquier otro extremo no existe. Nos movemos en un mundo complejo, con situaciones que escapan de nuestro control. Es imprescindible ser capaces de relativizar y tomar conciencia de nuestros límites.
  5. Pasar página: incluso cuando la responsabilidad es tuya, no sirve de nada recrearte y enquistar el dolor por la culpa. Pide perdón o da explicaciones a quien consideres necesario o comparte con alguien cercano tus preocupaciones. Pero… ponle un punto final a esa situación, aprende del error y sigue con tu vida.

 

No dejes que el sentimiento de culpa se apodere de ti. En Pensaments queremos ayudarte a diferenciar entre responsabilidad y culpa. En nuestra consulta psicológica podemos analizar qué te ocurre y encontrar soluciones que, además, contribuyan a tu crecimiento personal.